¿Cuánto valgo?
En un hotel, en una empresa, en el mercado laboral yo no tengo el valor que tengo, sino el que me quieren dar. Es curioso observar cómo las empresas valoran a sus trabajadores (y aquí incluyo a los directivos) no por lo que valen de verdad, sino por lo que ellos creen que deben valer.
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Comentarios
Rafael, eres rapidísimo
Yo parto de una premisa que creo que tú también compartes: todo lo que da valor a un hotel es subjetivo. Entiendo que esta afirmación es un poco maximalista, pero puedo concretar diciendo que instalaciones, procesos, etc son copiables con mayor o menor facilidad. Lo que no es copiable es la cultura empresarial de una organización, su inteligencia colectiva acumulada, el trato que una plantilla consolidada puede llegar a desarrollar. Eso es casi imposible de copiar, puedes conseguir una cultura, inteligencia y plantilla diferente, para algunos incluso mejor, pero nunca igual.
Partiendo de esa premisa entiendo que cada organización ha de conocer qué valores considera más importantes en un trabajador. Y lo mismo que hay encuestas de calidad y formas de medirlas, tanmbién puede haber formas de medir el valor de un trabajador. Nunca de forma exacta, pero sí de una forma muy aproximada.
Digo que es tan importante lo que un trabajador aporta como lo que puede aportar porque una organización, un hotel, debe ser (o así lo creo yo) una organización dinámica, en constante evolución de mejora, y por eso es fundamental que trate de proyectar el valor actual del trabajador al futuro estudiando sus potencialidades y la capacidad que tiene el hotel de desarrollarlas.
Lo que aporta un trabajador ahora, en este momento, es para mí valor. Las teorías que tú señalas vienen de concepciones económicas que pueden ser útiles pero que no creo que sean las únicas a tener en cuenta.
Lo aportado nunca está pagado porque el valor de un trabajador tiene dos direcciones: la empresa y el cliente. Cuando hablamos de valor tenemos que ser conscientes de que no podemos limitarnos a monetarizar los comportamientos y actitudes de los trabajadores porque eso nunca lo va a hacer un cliente y debemos empezar a situarnos en su piel, aunque sin olvidar la parte empresarial, por supuesto.
Esto de los lectores de feeds es una maravilla.
Por supuesto que las personas son las que siempre van a diferenciar a un hotel de otro en situación similar de instalaciones y servicios.
Cuando digo que “lo aportado está pagado”, no lo digo yo, sino que repito lo que ya he oído(misma idea, aunque con otras palabras)y ya he discutido y no he salido bien parado.
Por último, ante este panorama, ¿cómo implantas, por ejemplo, un plan de evaluación del desempeño, para medir el valor y el potencial de cada integrante de la plantilla?. Si se teme tanto a la formación, difícilmente se llegará a esto otro.
(Por cierto, ya me dirás como va el “Turismo desde la red”)
Claro, si partimos de que no queremos incrementar los conocimientos y facultades de nuestros empleados porque no creemos que sea útil, no queremos que sean valiosos para que no “nos los quiten” o no queremos invertir porque preferimos aumentar los beneficios, lo demás no tiene sentido.
Hombre, lo de “lo aportado está pagado”, dicho así, a pelo, me suena mucho a “yo te pago para que trabajes y lo que aportes de más se entiende que va en el sueldo”. Repito que me parece una concepción muy economicista y una mentalidad “vertical”, si es que van por ahí los tiros.
Tú mejor que nadie, que estás comprometido con el Open Business, sabes de lo difícil, tal vez imposible, que será implantar estas mentalidades, pero tambien creo que estás de acuerdo en que esta es la dirección correcta.
¿Verdad?
A ver si nos ponemos Edu y yo y le damos un empujón a Turismo desde la red. De todos modos si coincidimos lo comentamos en chat


















Juan,
dices que el valor de un trabajador debe venir marcado por lo que aporta a la empresa. Y luego añades que, mejor, por lo que puede llegar a dar.
Creo que la primera parte (lo que aporta), casi nunca es una medida objetiva. La medida real es la que marca lo que puede aportar y no aporta. Y una vez que lo aporte, volverá a medirse por lo que pueda aportar más, pues lo aportado, ya está pagado (y esto último no es una idea mía, sino cómo lo ven muchas organizaciones).
Repito: “lo aportado ya está pagado” (sea cual sea la forma de pago)