Turismo: incertidumbres y retos.
Este es el nombre de la conferencia que dio el profesor Fernando Vera Rebollo en las jornadas organizadas por UGT de las que ya hablé hace poco. La charla estuvo centrada en el turismo de la Comunidad Valenciana, pero creo que puede ser interesante para comparar o identificar posibles modelos con otros territorios.
Sólo unos datos. La Comunidad Valenciana (CV) tiene 116.000 plazas hoteleras, de ellas el 55%, 63.800, corresponden a Alicante, que se concentran sobre todo en Benidorm, con más del 60% y 40.000 plazas hoteleras (con 11.000.000 de pernoctaciones)
Pero aunque pudiera parecer así el modelo turístico de la CV no es el hotelero, sino el residencial. La CV tiene 2.600.000 plazas hoteleras, siendo el 91% de las plazas turísticas (Baleares por ejemplo tiene un 54% de turismo residencial) ¿Qué supone esto? que el modelo valenciano está fuertemente unido a la construcción, que genera un importante consumo del territorio y que necesita un mayor mantenimiento en servicios municipales que el modelo hotelero. Exceltur ya publicó un interesante estudio en el 2005 donde estudiaba los distintos modelos de desarrollo turístico del litoral mediterraneo y las islas y advertía de las debilidades del turismo residencial frente al reglado u hotelero.
Este tipo de turismo genera, como es evidente, un fuerte impacto en el territorio, sobre todo porque hemos de tener en cuenta que sigue un modelo residencialno vertical, como sí es el de Benidorm, sino que favorece el horizontal. El beneficio para el sector de la construcción es evidente, pero también lo es el peligro que puede provocar una excesiva influencia mutua en sus fases de desarrollo o crisis.
Por otro lado, este tipo de turismo genera unalto gasto municipal en el mantenimiento de las infraestructuras que las viviendas necesitan, con el consiguiente peligro de ahogamiento de los recursos propios, sobre todo cuando el territorio, principal fuente definanciación municipal a través de las licencias de edificación, se agota.
Se suele decir que la CV tiene un alto grado de fidelidad de sus visitantes. Tal vez sería conveniente interpretar esas estadísticas puesto que es evidente que un turismo eminentemente residencial ha de ser fiel. ¿Pero tiene el mismo valor que una fidelidad de un turismo hotelero? personalmente creo que no.
Por otro lado el empresariado de la CV sigue compitiendo en precios, y se da el caso de que sacrifica la calidad para poder bajarlos. El aumento de la competencia exterior con destinos como Turquia, Marruecos o Croacia, está generando en ocasiones estrategias equivocadas tratando de competir con sus mismas armas, cuando el precio es una estrategia de destinos incipientes, que necesitan posicionarse rápidamente en el mercado y a partir de ahí desarrollar nuevos valores para el turista.
Sin embargo la CV tiene una serie de ventajas y fortalezas sobre las que sería interesante incidir. El clima, la fidelización (aunque sea residencial), la todavía interesante relación calidad-precio, ser un destino seguro frente a otros directamente competidores, el know-how acumulado en el empresariado… Y parece evidente que hemos de trabajar sobre las nuevas oportunidades que se presentan: nuevos nichos y tipos de turismo (congresos, negocios, golf, rural, cultural, de salud…), la aplicación de las nuevas tecnologías y del turismo 2.0 (aquí estamos en pañales, por lo que el margen de mejora es total), mejora de las infraestructuras…
Sin duda el turismo de la CV, como el de todo el territorio español, no puede dormirse en su, todavía, posición de liderazgo, y ha de desarrollar un nuevo know-how, una nueva inteligencia colectiva que le reposicione a nivel tanto nacional como internacional. Ha de proteger el territorio, porque es el escenario turístico y ha de diseñar un modelo propio, independiente y autónomo de los nuevos destinos emergentes.
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