De especuladores y de turismo.
Vivimos en la economía de la especulación. Lo estamos viendo en el precio del petróleo, cuyo alto precio se debe en gran medida al efecto especulador, y lo vemos sobre todo en la construcción, en el ladrillo. Un hombre compra un terreno rústico; nadie sabe cómo, de la noche a la mañana, se convierte en urbano; monta un edificio, urbanización o lo que sea con dinero del banco; lo vende, paga al banco y se queda con unos benefícios astronómicos. El promotor sólo ha invertido un poco de dinero en un suelo rústico, pero ha tenido unos benefícios que se multiplican por muchos ceros, prácticamente sin riesgo.
¿Representa el precio final de la vivienda lo que de verdad vale? No, en absoluto, está multiplicado por 2 o por 3, pero es lo que tiene el sistema.
Es la economía de la especulación, la economía del atajo. Martinsa es un claro ejemplo de ello. Y vendrán otros detrás.
Unas de las críticas que se oyen a los economistas es que esta economía no crea riqueza. Se basa en el aumento de valor que los sucesivos cambios de dueño de un producto genera.
Lo malo es cuando vienen las vacas flacas. El promotor se ha endeudado con los bancos en un estado de excitación permanente invirtiendo una y otra vez en nuevos edificios y nuevas urbanizaciones. Nada grave si puede vender todo lo que promueve. Pero de pronto la gente deja de comprar, de golpe, y el promotor señala rápidamente a papá estado para que le saque del lío. Porque es “creador de empleo”, dice, “hay mucha gente que se puede quedar sin trabajo”, amenaza. Y papá estado, o sea todos nosotros, acude en su ayuda porque una quiebra así no viene bien a la imagen del país, y mucho menos a un gobierno que ha prometido el pleno empleo y se ve de camino al 11% de parados.
¿Y todo esto que tiene que ver con el turismo? Bastante. Aunque no me voy a meter ahora en conexiones directas de inmobiliarias y constructoras con inversiones en turismo, reconversión de apartamentos en hoteles y de hoteles en apartamentos… Siguiendo la filosofía de este blog voy a hablar de similitudes entre promotores y hoteleros.
Porque hay mucho de filosofia especuladora en muchos hoteleros, no en todos es cierto. Pensemos en época de vacas gordas. Los turistas acuden en masa al destino, copan las plazas hoteleras y hay cola para entrar. El touroperador funciona a destajo y el hotelero ve llenarse la caja a buen ritmo.
¿Políticas de fidelización? ¿Para qué? Pero si tenemos a gente esperando para alojarse en nuestro hotel, si no viene uno vendrá otro. ¿Políticas de calidad? Ni hablar, ¿pero no ves como tengo el hotel? ¿Qué mejor muestra de que lo estoy haciendo bien? Sentencia.
Todos son felices. El touroperador vende todos sus paquetes, los hoteleros llenan la caja y los cliente están felices de haber encontrado hotel.
Pero de pronto llegan las vacas flacas y los clientes ya no vienen como antes. Los TTOO tienen mucho sin vender. Los hoteleros inician una agresiva política de precios que les baja los márgenes, todo sea por la ocupación. Y por si fuera poco aparece internet y ese 2.0 del demonio que me obliga a estar al tanto de lo que opinan de mí los clientes. Por no hablar de los destinos emergentes que se nos llevan a los turistas a “puñaos”.
Y de pronto los hoteleros se acuerdan de papá estado. “Mas promoción”, reclaman, “ayudas para el sector”, suplican. ¿Y nosotros los hoteleros? ¿qué hacemos? Nada, seguir bajando precios. ¿Invertir en fidelizar? Pero si casi no tengo benefícios, no puedo. ¿Invertir en calidad? Si hombre, para lo que pagan encima querrán calidad. Y todos decepcionados. El hotelero porque no llena el hotel: El touroperador porque no vende sus paquetes. Y el cliente porque se ha metido en un hotel que no le da lo que le prometio pudiendo haber elegido otro, “ahora que hay dónde elegir”.
Es el turismo de la especulación. Especulación con el tiempo, con el producto y con el cliente. La economía del beneficio rápido traspasada al turismo. Un tipo de estrategia a la que le quedan dos telediarios. Y si no al tiempo.
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Comentarios
Estimado Juan . Saludos cordiales .
Mira que lo he criticado , en mi post Lo que es es… teniendo bien en la cabeza uno de esos ejemplos que comentas ( que por cierto va como pensado, sin frenos cuesta abajo) .
Claro que hay muchos, de verdad , muchos que van bien ,y que tienen los deberes bien hechos de siempre.
Me da la sensación , que muchas cadenas hoteleras , más que inmobiliarias/constructoras , se han sumado al asunto que comentas … Mucho turístico metiendose a constructor a inmobiliario,¿ director de expansión? ¿director de nuevos proyectos? ! desde cuando ! .
No llevamos muchos años con esta categoría profesional .También aquí , en este momento hay que mirar al ombligo turístico , que haberlos los hay y muchos que ahora juegan al ! ping pong! con el que primero que pillen no vaya a ser que salpique…
Antes sacaban pecho y decían : Tenemos proyectos ,tenemos hoteles… tenemos … tenemos … ! muchos no tienen ya nada ! . ni fuerza , ni humildad para reconocer como le fué la feria.. .y no me refiero a la inmobiliaria sino al sector , que hay mucho de especulación también y sin efumismos por favor .








Hola Juan,
El turismo de la especulación hace mucho años que se viene produciendo, todo es cíclico: años buenos, años malos, y siempre comportándose de la misma manera. Yo soy menos optimista que tu en cuanto a ese tipo de estrategia y pienso que le quedan más de dos, tres y cuatro telediarios… no tengo bola mágica donde mirar el futuro pero me da la nariz que esa estrategia va a durar.
Salu2