Porque yo lo valgo.
Permítanme un consejo los gestores de destinos y empresas turísticas: tengan en cuenta la vanidad del cliente.
La vanidad no es en sí mala, es un componente de la autorrealización, un factor fundamental de la satisfacción del cliente.
El producto/servicio turístico tiene un claro componente de vanidad. Y en muchos aspectos. Pensemos por un momento en ese trabajador que se pasa todo el año a las órdenes de sus superiores y que en sus vacaciones desea que cambie la situación: ahora es él el que tiene deseos y caprichos que cumplir. El cliente se encuantra en un nuevo entorno en el que los deseos y sueños pueden dejar de ser ilusorios y acercarse a la realidad.
El nuevo turismo, con la personalización de las vacaciones y los viajes está ayudando a incrementar el factor vanidad. Ahora no somos un elemento más de un grupo que compra un paquete turístico, somos distintos, únicos, y queremos que se nos reconozca.
Dentro de la Pirámide de Maslow la vanidad ocupa uno de los niveles altos, y en una sociedad como la actual el fenómeno turístico ha dejado de ser un factor de satisfacción de los niveles bajos para convertirse en palanca de niveles de realización y autorrealización más elevados.
Más que ofrecer productos o servicios turísticos, deberíamos empezar a enfocar la gestión como la oferta de posibilidades de autorrealización y satisfacción de la vanidad personal. Un servicio en sí mismo no es nada si no tiene contenido, si no se le da un significado adecuado para el cliente. Olvidémonos de los procesos mecánicos y busquemos la mejora del servicio mediante la improvisación enfocada a satisfacer los deseos del cliente, entre ellos su propia vanidad.
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Comentarios
Muy inetersante.
Creo (quiero) recordar que hiciste un comentario acerca del diseño de estrategias de marketing en base a la conocido piramide de Maslow.
Cierto. Muy cierto. Tu hablar por boca de sabio!
H
Hola Juan,
Es la misma vanidad. La del gestor. La que genera productos y gestiona los destinos sin contenido alguno, solo con la idea de… si mi trabajo es perfecto, mis decisiones exactas, mi ubicación inmejorable, quien no va seleccionarme?…
Pues señores, lean este post y entiendan que si ustedes son vanidosos, sus clientes más aun si cabe. Y es a ellos a quien deben tener en mente para conseguir que acepten su trabajo.








Juan, de acuerdo, pero, a ti que te gusta la lectura y creo que te encantan las citas, te diré ua de Benjamín Franklin, para que la guardes en el cofre de frases célebres:
“La vanidad es un mendigo que pide con tanta instancia como la necesidad, pero aquélla es mucho más insaciable que ésta”