Errores a evitar en la creación de un equipo
Publicaba el otro día Jack Welch un artículo en El Economista donde hablaba de los peligros que podía sufrir Barack Obama para crear un equipo competitivo y eficaz, “un equipo de ensueño”, decía él.
Sin duda la creación del equipo de colaboradores es una de las tareas principales de cualquier directivo, además de una de las más peligrosas y complicadas por sus repercusiones posteriores.
Hablaba Welch de tres errores o peligros.
1.- Recompensar automáticamente a los leales. Éste es un error muy común. ¿Cómo no mantener a nuestro lado a quien nos ha ayudado en los momentos malos, a quien ha estado con nosotros en nuestra travesía del desierto? El problema en estos casos es que se suele crear el puesto para la persona y lo buscar la persona más adecuada para el puesto. Es muy común en política, pero la empresa no es ajena a este tipo de maniobras. Para Welch “es un atajo hacia la mediocridad, si no al desastre”. Aquí en lugar de analizar y conocer el puesto de trabajo y buscar a la persona más capaz para cubrirlo, nos limitamos a crear el puesto ad hoc para ese fiel colaborador que tal vez no esté preparado para hacerlo bien.
2.- Contratar a los halagadores. No hablamos aquí de pelotas, sino de aquellos que adaptan sus deseos, necesidades, proyectos y estrategias a las del líder. El problema en este caso es que se pierde una gran capacidad de razonamiento e inteligencia. Los colaboradores no deben ser nunca seguidores fieles y ciegos del líder, han de ser capaces de discutir con él y tratar de refutar los razonamientos que consideren erróneos. Ha de presidir el racionamiento dialéctico. Dos cabezas piensan mejor que uno, se dice, y esto nunca ha sido más cierto que en una organización empresarial.
3.- Contratar a colaboradores a corto plazo. Todo líder cuando llega a un nuevo puesto se encuentra con problemas inmediatos, de urgente solución. Configurar un equipo en torno a los problemas inmediatos, a corto plazo, es un error porque no se está luego preparado para el largo plazo, cuando se solucionen los problemas inmediatos. Un líder ha de preparar el futuro, no sólo el inmediato, sino también el futuro sostenible. En la industria turística estamos acostumbrados a gestionar la inmediatez, como mucho nos alargamos a la próxima temporada.
Estos tres errores son bastante normales de cometer y las empresas hoteleras no están exentas del peligro. Las estructuras de los grupos de trabajo deben tener un líder, pero no girar en torno a él. Eso hace que gran parte de la capacidad de la organización se pierda en tareas poco útiles y en movimientos de posicionamiento personal más que de beneficio del grupo.
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