¿Pero qué hago yo aquí?
Seguro que muchos empleados en empresas turísticas se han hecho alguna vez esa pregunta y da igual el rango, por un motivo u otro todos nos hemos preguntado qué demonios hacemos aquí.
Lo malo es cuando esa pregunta se hace porque comprendemos que estamos en un trabajo que no nos gusta, que nos aburre, agobia o frustra. Entonces la cosa se pone complicada, porque estos motivos se suelen dar sobre todo en los trabajadores de base, los que están en contacto directo con el cliente. Y eso hay que remediarlo.
Este fin de semana publicaba el suplemento de negocios de El Mundo un artículo sobre la vocación y recogía una serie de indicaciones de expertos en orientación profesional que merecen la pena ser comentadas. Entiendo que estas indicaciones van dirigidas a los trabajadores, por lo que ruego que los directivos dejende leer o se tapen los oidos, lo que mejor les convenga
Todo tiene marcha atrás. Se trata de no tener miedo a probar cosas, estudios, trabajos, estrategias profesionales… De todo se aprende y de todo se puede salir. Decir esto en épocas de crisis parece un mal chiste, pero incluso cuando estamos obligados a trabajar en un puesto que ya sabemos que no queremos debemos sacar el lado positivo, lo que nos lleva a
Piensa en positivo. De cualquier puesto de trabajo podemos encontrar buenas enseñanzas, aunque estas sean lo que nunca me gustaría que fuera un puesto de trabajo. Además, si estás en periodo de elegir una carrrera no tengas miedo a experimentar, a jugar con todas las posibilidades hasta encontrar tu camino.
Adopta la filosofía del esfuerzo. Hay un dicho que dice que “para aprovechar la inspiración ésta te tiene que encontrar trabajando”. No se trata sólo del esfuerzo físico de trabajar y estudiar para encontrar y conocer toda la profundidad de esos trabajos o estudios. A nadie escapa que en ocasiones nos adentramos en el conocimiento de una carrera o de un trabajo y encontramos que es lo que nos gusta. Pero no es sólo ese esfuerzo, también está el esfuerzo mental, el de perseverar en la búsqueda de nuestra formación y de nuestro trabajo.
Conocete a ti mismo. Es fundamental saber quién y cómo eres para poder elegir un camino. Cuáles son tus puntos fuertes y débiles, tus potencialidades. En definitiva, saber más de ti mismo.
Estilo de vida. Depende mucho del estilo de vida que te guste para elegir la carrera y el trabajo. ¿En el campo o en la ciudad? ¿Autónomo o por cuenta ajena? ¿Horario nocturno o diurno?
Aprende todo lo que puedas. Esto tal vez no habría ni que mencionarlo. Y no se trata sólo de aprendizajes reglados, sino de aprender de las experiencias y de la vida. Todos hemos leído el caso de o conocido a ese estudiante que al terminar su carrera decide tomarse un año sabático para recorrer el mundo. Posiblemente esté más preparado para el mundo laboral que aquel que entra directamente.
Infórmate hablando con profesionales. La información de primera mano. Si quieres se maestro soldador ¿qué mejor que preguntar a uno por el trabajo? Cuanto más sepamos lo que nos espera más sabremos si es lo que esperamos.
Es tu elección, no la de los demás. Información y consejos, todos; presión, ninguna. No dejes que elijan por tí ni tus padres, es tu vida no la suya.
La función de los masters. Te pueden ayudar a profundizar conocimientos o a redireccionar tu carrera. No los descartes como opción.
Dale sentido a lo que haces. Crea tú tu puesto de trabajo, dale una nueva interpretación. Por muy gris que sea, seguro que hay algo que lo puede hacer diferente. El optimismo es una fuerza muy poderosa, y combinado con la imaginación mucho más.
Si estás trabajando en un hotel y eres camarero, o camarera de pisos, o recepcionista… es posible que te sientas un poco defraudado con tu puesto, o sencillamente estás ahí de rebote o porque no encontraste algo mejor. Recuerda que posiblemente estás en el trabajo adecuado pero no lo sabes.
Yo trabajaba hace ya muchos años en un hotel de camarero. Me limitaba al trabajo monótono de servir cafés y poner copas, de vez en cuando daba algo de conversación a algún cliente y alguna que otra vez ligaba con alguna clienta (la noche es lo que tiene). Todos eran iguales, los días y los clientes. Hasta que empecé a hacerme preguntas. Y me empecé a preguntar por el negocio turístico y traté de ser mas eficiente en mi trabajo diferenciando a los clientes por nacionalidades (es increible como buscan un trato distinto según el país de procedencia) y traté de cambiar algunas cosas que me parecían que estaban mal. A veces tuve éxito y otras fracasé, acerté y me equivoqué, pero dejaron de parecerme todos los días y todos los cliente iguales y, lo mejor de todo, empezó a gustarme el trabajo, tal vez no el de camarero, pero sí el trabajo turístico y bien mirado ya estaba dentro, sólo tenía que aprender, pensar en positivo y comprender que siempre podía salir de allí.
La industria turística está muy necesitada de gente con ideas, ambición y ganas de cambiar las cosas, sobre todo en los niveles de contacto directo con el cliente, los niveles más importantes. ¿Pero qué haces tú aquí? Trata de contestarte ahora a tu pregunta.
Si te gusto este post, considera dejar tu comentario o suscribete al feed y consige los ultimos articulos en tu email.















Comentarios
Ningun comentario.
Deja tu comentario