El gobierno al rescate
El gobierno de España prepara un consejo de ministros monográfico para el próximo 24 de julio con el único tema de la situación del sector turístico. Parece que las reivindicaciones del sector han sido oídas. Pero sinceramente, a buenas horas mangas verdes.
Preparar un consejo de ministros se supone que es para articular algunas medidas que minimicen la crisis que el sector sufre, pero hacerlo con la temporada alta en pleno apogeo es cuando menos inutil. Está claro que este gobierno no se ha caracterizado por su rapidez de respuesta a los problemas que la crisis ha ido planteando, y que ha centrado su estrategia en medidas puntuales. Dudo mucho que tengan un plan claro para revitalizar el turismo español, entre otras cosas porque el Plan 2020 ya ha sido superiado en muchos aspectos con la crisis y aunque se siga desarrollando muy posiblemente los plazos se deberán ampliar.
Pero dicho esto también deberíamos entonar el mea culpa los profesionales del sector. ¿Cuántos han hecho los deberes en época de bonanza? ¿Cuántos han mostrado una visión de gestión turística a medio y largo plazo y no meramente especulativa? ¿Cuántos han comprendido el entorno de transformación en el que nos encontramos?
Está claro que el gobierno tiene mucha responsabilidad en la situación en la que nos encontramos, pero no sólo el central, sino también los autonómicos, que son quienes tienen las transferencias en esta materia. Con un descenso del PIB turístico del 5,6% frente al 3,6 del PIB, parece que el turismo está sufriendo más que otros sectores. Es cierto que algunos destinos aguantan mejor que otros, pero la situación general es la que es y sobre ella tenemos que trabajar.
Mucho me temo que las medidas que tome el gobierno sean meramente fiscales, tratando de mantener una situación de beneficios o menos pérdidas que es irreal. Yo apuesto por una cambio estructural para salir fortalecidos de la crisis de modo que nos diferenciemos claramente de nuestros más directos competidores, que para nuestra vergüenza son los paises turísticamente emergentes.
Necesitamos un cambio estructural, una reconversión del sector que puede ser dolorosa pero que sin duda va a permitir aportar valor al sector y crear una industria fuerte.
Oí el otro día que un país que se dice potencia mundial no puede depender del turismo. No deja de tener razón esta afirmación, sobre todo si es un turismo que no aporta el suficiente valor, que no tiene una inteligencia de know how propia y una capacidad de innovación reconocida. Necesitamos redefinir el negocio turístico y dejar de gestionar centros de costes. Si no la crisis se va a quedar con el sector durante muchos años.
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Tengo una larga experiencia en el sector como agente de viajes y sintonizo con el análisis de que la situación actual debe conducirnos a un autentico proceso de reingeniería industrial, el mercado y las nuevas condiciones
socioeconomicas lo exigen, el usuario beneficiario final, y
toda la estructura profesional implicada, debe reconducirnos a convertir la “industria” turistica en un nuevo instrumento socio-cultural, que potencie la politica
medioambiental, el respeto a la pluralidad cultural y el desarrollo de la conciencia colectiva frente al criterio de
“rentabilidad y beneficios” a toda costa (trabajadores, usuarios, consumidores y prestatarios, activos o pasivos.)