El valor del destino o qué fue antes, el huevo o la gallina
Hablaba el otro día con un conocido bodeguero de Alicante y se lamentaba de que habiendo tan buenas bodegas y vinos en la provincia y en toda la comunidad no hubiera un turismo enológico como en otros lugares. Más o menos venía a decir que puesto que teníamos tanto turismo por qué no potenciar ese turismo del vino.
Dicho así la cosa parece hasta lógica. Pero si analizamos algo más esa lógica ha de ser matizada. Si hablamos de crear una serie de circuitos enológicos que complementen la oferta del turismo que recibimos mayoritariamente (sol y playa, algo de rural y algo de urbano en Valencia capital) puede ser interesante, pero teniendo en cuenta las particularidades del turismo que recibimos, que mayoritariamente no es experto en vinos por lo que su interés y el valor que pueden descubrir ha de ser matizado a ellos.
Ahora bien, si lo que queremos es recibir y crear un turismo enológico que se sustente por sí mismo, sin necesidad de otro tipo de recursos para atraer al turista, creo que sería empezar la casa por el tejado. El timing no es primero tenemos el turismo y luego desviamos parte de él al turismo enológico, sino primero tenemos la marca y el valor de unos vinos y una zona reconocida por sus bodegas y luego creamos en torno a él una infraestructura turística.
Repito que si se quiere enfocar el tema como un complemento al turismo que ya tenemos está bien, pero que si se quiere estructurar como un turismo distinto es necesario hacer otras cosas antes.
Porque un destino turístico no lo es porque de la noche a la mañana los dirigentes del lugar así lo quieran, hay que poner antes en valor todo lo que ese territorio puede ofrecer, ya tenga este valor origen natural o artificial. Hay que llenar de contenidos el destino antes de venderlo.
Playas, paisajes, casinos, montañas, bodegas, cultura, congresos… todos necesitan un periodo de maduración y un reconocimiento previo a la creación del destino. Sobre todo en este tipo de turismo más especializado que no sa basa tanto en la cantidad como en la calidad. Aquí los TTOO tienen menos que decir.
En el caso que nos ocupa, es cierto que Alicante tiene buenos vinos y buenas bodegas, cada vez mejores, pero sería preferible, y así creo que se va a hacer, no tratar decrear una industria turística en torno a ella, sino lanzar puntuales campañas que ayuden poco a poco a conocer el vino de la zona. Poniendo en valor el destino habrá más facilidad de crear un entorno turístico en torno a él.
Recordemos que no importa lo buenos que creamos ser, si no lo cree el cliente es como si no lo fuéramos.
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