Un destino no cuenta sólo una historia
El otro día llegó a mí este video que tienen más abajo. Es una conferencia de la escritora nigeriana Chimamanda Adichie en la que habla sobre las historias. Reconozco que comencé a verla sin muchas expectativas, pero la voz grave y rítmica de la autora me cautivó y poco a poco me fui metiendo en su historia y en lo que decía. Y descubría que lo que decía no sólo era y es interesante, sino también importante. Porque Adichie habla de las historias, las que definen a las personas, los territorios o los países, las que construyen nuestra imagen a otros ojos, ante los demás.
No hace mucho Paula Martínez publicó una serie de conocimientos hablando sobre el storytelling (aquí, aquí y aquí), la capacidad de influir de una u otra manera en el oyente o lector a través de una historia. El poder que tienen las historias de conmover, influir, motivar, enseñar o definir es enorme, como también lo es la capacidad de desconcertar, equivocar, olvidar o desmotivar. En cierto modo la conferencia de Adichie va sobre este segundo tipo de historias, aquellas que pervierten aquello sobre lo que hablan.
Todos tenemos nuestra historia, pero ninguna de ellas es una historia simple, lineal, incluso moralmente neutra. Todos somos a la vez buenos y malos, padres e hijos, hermanos y esposos. La simplicidad no existe como no existe la capacidad de ocultación permanente. Si nosotros creemos una historia sobre otro es porque también somos creadores de esa historia, puesto que decidimos qué elementos son los que nos interesan y sobre los que creamos nuestra imagen del otro.
Los destinos turístico tampoco tienen una sola historia, por mucho que a nosotros nos interese que así sea, y cuando digo “nosotros” me refiero a los gestores de ese destino. Nos resulta más fácil simplificar, más fácil de comunicar, de promocionar y de gestionar. Pero al mismo tiempo estamos perdiendo gran parte del atractivo de los destinos al simplificarlos y dejarlos en estereotipos. Dice Adichie en su discurso que una historia única crea estereotipos, y que el problema con los estereotipos no es que sean falsos, sino que son incompletos, y hacen de una historia la única historia.
Todos tenemos en mente destinos turísticos a los que ya hemos etiquetado con estereotipos que impiden hacer visible toda la riqueza que encierran. Y lo peor es que esos estereotipos no han sido creados por los viajeros y visitantes, sino por los propios gestores. Muy al contrario los viajeros están consiguiendo en algunos casos minimizar ese error a través de contar sus experiencias personales.
La Red se está convirtiendo en este caso en una auténtica bendición para los destinos, porque está subsanando un error histórico de las promociones de los destinos: tratar de vender lo aprehensible. No hay un destino único ni una historia que lo defina, hay tantos como viajeros se paran en él. Cada visitante vive su propia historia, lo que llena de valor el destino para ese viajero de una forma única e irrepetible. Nuestra función no debería ser la de contar la historia del destino, sino la de posibilitar que cada visitante construya la suya propia.
Si te gusto este post, considera dejar tu comentario o suscribete al feed y consige los ultimos articulos en tu email.








Comentarios
Ningun comentario.
Deja tu comentario