La verdad como concepto relativo y el Coste de Imprecisión

Publicado en el Tourism Revolution Blog

Reconozcámoslo, hoy en día nadie está seguro de nada. El relativismo tanto moral como intelectual parece que se ha instalado entre nosotros. El concepto de verdad se ha vuelto demasiado maleable. Y posiblemente esto se intensifique en el futuro. El acceso de millones de usuarios a los conocimientos y contenidos que hay en la Red y, lo que es más importante, la posibilidad que se les da de crearlos, está generando un claro aumento de fuentes, pero también una disminución de rigor. Como se suele decir, el ruido va en aumento.

Es necesario recordar que no es lo mismo información que opinión. La primera trata de fundamentarse en datos objetivos, ciertos y verdaderos, mientras que la opinión sólo pretende trasladar una visión subjetiva de algún aspecto de la realidad. Sin embargo esta distinción, que debería ser clara, no parece serlo tanto con la aparición de los medios sociales, donde se mezcla opinión e información de modo que la verdad se difumina.

Uno de los primeros movimientos que pusieron este hecho en marcha, pero que no es sino la consecuencia de las propias características de la Red, fue el del periodismo ciudadano. Éste, junto con el nacimiento de los blogs, fomentó una evolución de los contenidos hacia un enfoque más subjetivo, más comprometido si se quiere decir así, en el que la interpretación de la realidad era el resultado de las distintas elecciones de los lectores.

Efectivamente, y ya desde una visión más global del conocimiento, los contenidos se toman como verdaderos o falsos por un criterio de conveniencia. Ya no importa tanto si lo que se dice está demostrado como que se diga lo que se dice. Comienza así a intensificarse una figura que ya existía antes pero que al desarrollarse adquiere un nuevo sentido, la figura del broker del conocimiento. El principio de autoridad se basa en la figura del que crea el contenido o hace la selección del existente. De este modo ya no hablamos sólo de elementos de análisis del contenido  para determinar el valor de un texto, sino también de elementos externos como quién lo ha referenciado o circulado. Ya que Internet tiene en la cantidad, en el valor numérico, una de sus variables básicas, utilizamos ésta determinar el valor del contenido en base al valor del transmisor (el que tiene más seguidores en Twitter, el que tiene más fans en Facebook…)

Pero si todo esto es así, si parte de la información que utilizamos para nuestras campañas, estrategias o escritos nace de Internet y de las redes sociales, ¿cuánta de ella está “contaminada” con la subjetividad? Nace así una situación de imprecisión que podríamos llamar Coste de Imprecisión y que sería la variación que sufrirían nuestras decisiones (estrategias, campañas, artículos…) si toda la información sobre la que se basa fuera cierta. Lo malo es que eso hoy por hoy es imposible de calcular, sabemos que está ahí pero somos incapaces de ponerle un valor.

En base a esto siempre podemos decir que toda acción o estrategia es mejorable; en base a esto el concepto de gurú deja de tener sentido, y en base a esto la participación en entornos de redes ha de tener presente que un objetivo fundamental ha de ser gestionar adecuadamente los contenidos que circulan por ella sabiendo seleccionar los mejores, los más solventes y los más valiosos, más allá de posibles criterios numéricos y siempre enfocados a los objetivos buscados. Lady Gaga tiene más de 6 millones de seguidores, pero nunca se me ocurriría recurrir a ella para un plan de marketing, ¿o sí? :)

Imagen: http://www.flickr.com/photos/rene_berlin/3899708145/

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Comentarios

Estamos sufriendo esto mucho antes de que surgieran los blogs.
Hace tiempo que el periodismo es cada día menos serio, que se contrasta e informa poco dejando demasiado peso a un titular que a menudo conduce a error mas que a verdadera información.

Pero no es culpa solo de los periodistas, es una sociedad en general que prefiere vivir en su realidad particular con un absoluto desconociento no solo de la historia reciente, ni que decir de la antigua, si no de la propia realidad presente.

El hombre masa de ortega es hoy el rey y todo apunta a que la idiotización de la sociedad solo irá en aumento.

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