El tema de los controladores aéreos. Reflexiones desapasionadas

Hace algo más de una semana que se produjo el cierre del espacio aéreo en España a causa de la actitud de los controladores aéreos. Mucho se ha hablado al respecto y no es cuestión de volver a cargar sobre unos u otros. Vamos a tratar en estas líneas de dar una visión menos apasionada buscando huir de valoraciones éticas y morales sobre la bondad o maldad de unos u otros. Hay varias enseñanzas que este incidente nos deja y que tienen más que ver con la gestión y estructura del sector turístico que con la racionalidad o no de las relaciones entre sindicato de controladores y gobierno. Pero para ello es interesante partir de un breve análisis de la estructura del sector.

Como toda actividad humana el sector turístico basa su desarrollo y ser diario en una estructura en red. Las distintas relaciones que se manifiestan describen una forma abiertamente radial, sobre todo desde el punto de vista del cliente/viajero/turista. Los distintos componentes del viaje y disfrute vacacional se presentan ante el cliente como una sucesión de alternativas que se van agregando valor unas a otras y que crean un todo fundamentalmente atractivo para el viajero individual. Cuando en Mindproject hemos hablado del turismo líquido o del poder de las redes para desarrollarlo no lo estábamos haciendo desde una perspectiva posibilista, si no constatando una realidad que es obvia para el viajero pero que el sector no ha terminado de sacarle todo el partido.

Básicamente la forma de relación y de presencia del sector que más valor otorga a los ojos del cliente es, siguiendo la clasificación de redes de Jeremiah Owyang, una red distributiva. En este tipo de redes los distintos elementos se convierten en miembros de la red con un valor similar de partida, pero a los que es el propio viajero el que los dota de un valor subjetivo del que carecían. Quiere decir por ejemplo que en el transcurso de todo el proceso del viaje vacacional, desde que surge la necesidad hasta que se regresa al punto de origen e incluso se comparte la experiencia, hay una sucesión de decisiones (destino, hotel, forma de viajar, línea aérea si procede, restaurante…) que sobre el papel son del mismo valor pero que en realidad tiene un valor subjetivo para el viajero.

La ventaja de este tipo de redes es que al ser de origen todos los elementos o nodos iguales puede ocurrir que una elección se demuestre equivocada y no suponga un gran perjuicio cambiarla por otra. Así por ejemplo no tiene por qué suponer un gran quebranto elegir un hotel u otro en un destino, e incluso una línea aérea u otra más allá de alguna incomodidad o inconveniente económico que no impide, de todas formas, el disfrute vacacional. El problema surge cuando esa red se encuentra con un nodo que se convierte en embudo y resulta fundamental e irrenunciable para el viaje.

Cuando uno decide hacer su viaje por carretera no encuentra nodos embudo, pero al decidir hacer el viaje en avión existe el nodo embudo ineludible de los controladores aéreos. Es decir, no cabe la posibilidad de obviar a esos controladores como parte fundamental del viaje. Uno puede elegir una compañía aérea u otra, pero no puede evitar el hecho de que sean los controladores los que decidan si se puede viajar o no. Es entonces cuando esa red distributiva se convierte en una absolutamente centralizada. Las decisiones vienen entonces determinadas por un grupo homogéneo con un alto poder de decisión y mucha capacidad de presión.

Además, este nodo no es elegido por el viajero, es parte fundamental y necesaria del viaje, pero no es un elemento con un valor subjetivo para el turista. Pero, evidentemente, esto no significa que no tenga un valor absolutamente relevante y defendible. Cuando el nodo (los controladores aéreos) funciona bien no existe ningún problema, pero cuando no lo hace, como lo ocurrido hace poco más de una semana, el viajero no tiene posibilidad de elección y puede significar la pérdida del viaje y de toda experiencia vacacional.

Claro que cabría preguntarse por qué ese poder y cómo gestionar o minimizar los inconvenientes que puede generar al viajero. Vaya por delante que, siguiendo teorías éticas de acción, el que esto escribe no cree en la bondad o maldad de los sujetos, y por lo tanto de los colectivos, sino en la bondad o maldad de las acciones. Si partimos de la base de que lo ocurrido hace una semana supuso una acción moralmente reprobable, y lo que es peor, dañosa para los intereses de los viajeros, sería interesante reflexionar sobre la forma de conseguir minimizar el impacto de la posición tomada por los controladores.

Si partimos del análisis del colectivo veremos que su poder radica en tres hechos: son pocos, unos 2500; tienen privilegios, y son homogéneos, hacen piña. Estos tres hechos no hacen sino retroalimentarse: son pocos y quieren seguir siéndolo para mantener sus privilegios, sobre todo de tipo económico, y al mismo tiempo conseguir una homogeneidad que les permite presentarse como una piña y mantener así su capacidad de presión. Cabría preguntarse entonces cómo romper ese poder de presión.

Tal vez sería interesante aumentar el número de controladores, de modo que perdieran exclusividad y homogeneidad, se ampliara la oferta de servicios y por lo tanto disminuyeran los privilegios y posiblemente su poder de negociación. Es cierto que ello no haría que dejaran de ser un nodo imprescindible en la secuencia del viaje aéreo, pero permitiría una mejor gestión de la red.

Actualmente estamos en la situación en que toda la red turística, de un modo u otro, depende de un pequeño grupo de controladores aéreos. La red distributiva para en ese punto a ser centralizada y a generar una tensión que es difícil de gestionar, aunque absolutamente necesario. Si no afectan directamente a cientos de miles de viajeros, afectan a la imagen y promoción del sector, con las consiguientes pérdidas que supone. Parece claro que conocer el tipo de red en el que nos encontramos ayuda a comprender el poder de determinados grupos y el valor que tienen para los viajeros. No podemos obviar que necesitamos una racionalización de la gestión de nuestras redes, gestión que conviene alejarla de impulsos y reacciones puntuales. Nos va el futuro del sector en ello.

Imagen: http://www.flickr.com/photos/leoprieto/22840902/

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Comentarios

Hola Juan,

Lo que esta claro que ese caciquismo se tiene que deshacer de alguna manera. No puede que se bloquee un todo un pais por un sector.

Por lo pronto estoy de acuerdo que en que tienen que contratar mas controladores y por supuesto penalizar a los que ha montando todo este lio.

Aun así si yo fuera el gobierno ( de cualquier tendencia poliltica ) intentaría formar a gente de ejercito para situaciones como el viernes pasado. De tal manera que se pudiera recobrar no toda pero la gran parte normalidad hasta que se llegara a un acuerdo por parte de ambas partes.

Se ha perdido mucho este puente en el turismo y logicamente con todas las reclamaciones de cliente / Agencia / Linea Aerea / Hotel que logicamente no quieren hacerse cargo.

Eso si hablar de la vision que hemos dado de España al resto de paises. El turismo es lo unico que aunque ha bajado mucho no se han hundido como otros sectores como la crisis. Creo que deberíamos de dejar de hacer el tonto y cuidarlo.

Me ha gustado mucho tu post !!!

Un saludo,

Muchas gracias, Beatriz. El problema de todo esto es que creo que la gestión que se está llevando del problema trata sobre todo de sacar rédito político y de que haya vencedores y vencidos. Y aunque creo que desde el punto de vista de los damnificados es lógico el enfado y de que es justo que haya sanciones, tengo la sensación de que vamos a quedarnos en resolver el problema puntual pero no el de fondo.

Hola,

No se si has escuchado las ultimas noticias, quieren preparar a mas controladores aereos militares para evitar que esto vuelva a suceder.

Date cuenta que esto siempre ha sido un problema politico porque puede bloquear siempre un pais, recuerda lo que paso con Reagan y estos problemas tambien han ocurrido en Francia y Inglaterra.

Vamos a ver que pasa despues del 15 de Enero.

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