Las necesidades de innovación en el contexto empresarial
Como dijimos hace poco, la innovación se ha convertido en una especie de mantra que, repetido, parece que va a solucionar todos nuestros problemas empresariales y de rentabilidad. Lo malo de este tipo de visiones es que por lo general vacían de contenido a la propia innovación dando mayor importancia a al significante y a la idea en sí que al verdadero significado y, sobre todo, materialización práctica de lo que es la innovación. Las empresas se encomiendan en muchas ocasiones a dioses paganos que ni siquiera comprenden.
Para salvarse de este deísmo laico conviene racionalizar nuestras acciones y entregarnos a la madre superiora estrategia, que nos dará las claves para caminar sin guías espirituales, con cierto escepticismo y con mucho desarrollo de valor.
Toda empresa, destino y en general proyecto ha de hacerse una serie de preguntas que dependen del momento en que se realicen para que tengan una naturaleza u otra. Consideraremos los siguientes momentos: Preinnovación, aquel momento en el que la empresa no ha iniciado la acción o incluso el razonamiento innovador y atisba una posible necesidad de hacerlo; Diseño de la innovación, cuando la decisión por la acción innovadora es firme y la empresa está diseñando lo que posteriormente implementará; Implementación de la innovación, que es el proceso en el que la innovación se ejecuta; Postinnovación, tras la ejecución y una vez que la acción innovadora muestra sus efectos.
Toda empresa quiere innovar, es la moda y queda muy bien en el currículo, aunque los resultados no sean nada atractivos. Sin embargo no está claro que todas las empresas tengan la necesidad de innovar, o la capacidad para ello. Por eso antes de dar el primer paso deberían preguntarse ¿Me encuentro en un sector donde la innovación es una ventaja competitiva? ¿Qué tipo de innovación? ¿Considera mi segmento de clientes relevante la innovación? ¿Va a ser relevante para mí? ¿Tengo necesidad de innovar? ¿Tengo capacidad para innovar? ¿Está mi empresa preparada para la innovación?
Es cierto que la innovación es, por definición, una acción beneficiosa para una empresa, pero no por ello hemos de hacerlo a ciegas y sin sopesar las repercusiones inmediatas en forma de utilización de recursos, necesidad de desarrollar capacidades que ahora no existen en la empresa, diseño de una estructura que favorezca el mayor aprovechamiento de la acción innovadora… Porque, entre otras cosas, innovar no es una acción aislada, supone entrar en un bucle dialéctico como veremos ahora que hemos de integrar en nuestras empresas.
Puesto que ya hemos asumido los costes y los beneficios que nos va a generar la innovación conviene ahora diseñar la acción o el recurso que nos va a permitir tener cierta ventaja competitiva. ¿Va a ser una innovación que va a incidir directamente en el diseño del producto o servicio? ¿Vamos a desarrollar la innovación en el seno de nuestra organización o vamos a utilizar estrategias de innovación abierta? ¿Implicaremos a nuestros clientes? ¿Va a suponer un cambio de nuestro posicionamiento en el mercado? ¿Y un cambio de nuestra naturaleza como organización? Ninguna de estas preguntas sobra porque nos van a direccional hacia la mejor acción, la que va a generar mayores beneficios a nuestra empresa.
Parece claro que una cuestión fundamental es si vamos a innovar en producto o en procesos. ¿Si lo hacemos en producto qué va a ser nuestro centro de atención? ¿El diseño del producto o servicio en sí? ¿El modelo de comercialización innovando en nuevos canales de venta y comunicación de producto? ¿Ideando una nueva forma de atención al cliente? ¿Innovando en nuevas estrategias de fidelización? ¿Introduciendo el producto o servicio en nuevos segmentos? Como se ve todas estas preguntas tienen connotaciones estratégicas, por lo que la innovación va a tener un resultado de cambio en la organización, afectando a sus cimientos y ADN.
Pero si nos proponemos innovar en procesos internos la importancia de la misma no va a ser menor. Aunque deberíamos preguntarnos primero qué objetivos tenemos con este tipo de innovación ¿Ser más eficiente en la gestión? ¿Ofrecer más valor en el resultado? ¿Mejorar la rentabilidad a través de los costes? Otra vez estamos yendo a la esencia de nuestra organización y tratando de contestar preguntas que, como se ve, afectan a múltiples factores internos y pone en marcha acciones de naturaleza horizontal.
Implementación de la innovación
En esta fase del proceso, una vez que ya hemos diseñado la innovación que vamos a implementar, toca ponerla en marcha. Para ello hemos de hacer uso de nuestros recursos, por lo que debemos conocerlos. Si hemos elegido la innovación abierta existe la posibilidad de que algunos de esos recursos que participan en la implantación no formen parte de mi organización.
Tengamos en cuenta que la innovación es invención práctica, aceptada por el mercado y el segmento al que nos dirigimos, por lo que hasta que no hayamos sido capaces de materializar resultados de aceptación claros no podemos decir que la innovación haya sido implementada.
Como en cualquier fase de implementación es fundamental tener claro cuál es el mejor camino para que ésta sea sólida y genere los beneficios esperados. ¿Estamos utilizando los recursos adecuados? ¿Lo estamos enfocando al segmento correcto? ¿Estamos trabajando con los partners que nos convienen?
Tras la implantación y una fase de rodaje conviene analizar los resultados de la innovación implementada. ¿Ha tenido los resultados esperados? ¿En qué nos ha beneficiado y en qué perjudicado? ¿Dónde están los fallos? ¿Qué fortalezas ha tenido la implantación? ¿Qué enseñanzas ha sacado la organización? ¿Ha cambiado en algo la organización gracias a la innovación implementada? ¿Va a suponer la innovación un primer paso de otras en la misma dirección?
Todas estas preguntas, y otras más que nos podamos hacer, van a suponer el verdadero beneficio estratégico para nuestra empresa, porque gracias a ellas vamos a conocer nuestra posición en el mercado y la base desde la que podamos desarrollar nuevas acciones de innovación.
Como se ve la innovación no es llegar y besar el santo. Es necesario racionalizar todo el proceso para sacar el máximo partido y evitar acciones que poco o nada tengan de beneficioso para nosotros.
Imagenes:
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Comentarios
me parece perfecto tu post, muy bien explicado todo, cada cosa con su razonamiento, hace muchísimo tiempo que no había leído una exposición tan clara y bien explicada. Felicidades.
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