El nacimiento de la innovación híbrida: Tales de Mileto
Me van a permitir un post un tanto extraño, dedicado más a un tema filosófico que de marketing o turismo, un tema aparentemente ajeno pero que en realidad bucea en los orígenes del pensamiento occidental y que, por tanto, llega hasta nuestros días.
Uno de los proyectos más interesantes que he tenido oportunidad de conocer recientemente es el del pensamiento o innovación híbrida. Trata esta corriente de poner en relación conceptos o ideas aparentemente separadas o que no tienen muchos puntos en común para generar nuevas ideas, conceptos o corrientes de pensamiento. Uno de los ejemplos más estimulantes es Hibridatur, desarrollado por Amalio Rey y Emotools.
El caso es que este tipo de proyectos parece desarrollar procesos absolutamente innovadores y no ejecutados hasta ahora. Sin embargo, siendo procesos de un altísimo valor conceptual e innovador por los resultados que genera y por el desarrollo consciente del proceso, no son tan nuevos. En realidad nacen con el nacimiento de la filosofía occidental.
Ya ha habido autores que han tratado este tema, el del nacimiento del pensamiento filosófico, y lo han conceptualizado analizando sus procesos y fuentes. Jean-Pierre Vernant, Werner Jaeger, F. M. Cornford o W. K. C. Guthrie han publicado magníficos trabajos sobre el tema dando una magnífica explicación sobre la evolución del pensamiento en el Egeo.
Se considera como los primeros pensadores con merecimiento para ser catalogados de filósofos a Tales, Anaximandro y Anaxímenes. Los tres vivieron entre los siglos VI y VII a.C. y fueron fundamentales para el nacimiento de la filosofía occidental. En su época la explicación del mundo tenía un claro componente religioso, en el que los dioses y las fuerzas divinas tenían en sus manos el devenir del universo. El salto increíble que supuso el pensamiento de estos tres filósofos no estuvo tanto en su explicación de la vida y el mundo, sino en el hecho de que fueron capaces de no necesitar el componente divino para esa explicación. El agua, el aire y el aliento se convirtieron en fundamentos y fuentes de la vida, elementos primigenios que se constituían ajenos a los dioses y a sus caprichos.
Pero como es lógico el pensamiento de Tales, Anaximandro y Anaxímenes no se pudo abstraer al entorno profundamente deificado, y es aquí donde esa hibridación de la que hablábamos antes se manifiesta. En realidad la filosofía occidental es el resultado del pensamiento híbrido, de la intersección entre una tradición de pensamiento religioso y otro secular que, fortaleciéndose mutuamente, aúnan tradición y razón y favorecen un entorno innovador como nunca se había producido.
La sociedad helena debe mucho, tanto en su evolución como en su configuración y capacidad de generación de ideas, a esta doble fuente de pensamiento. La capacidad de aunar conceptos y teorías aparentemente contrapuestas habla de una sociedad donde los prejuicios se aparcaban en beneficio de la razón, de la evolución y mejora de la sociedad. La hibridación intelectual no era para los helenos la excepción, sino la norma de sus procesos mentales.
En este sentido tal vez no hemos evolucionado en la dirección correcta.
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