La competitividad empieza por la creación de producto
Estamos empezando a escuchar un nuevo mantra en la economía española y mundial, la competitividad. Verán como dentro de poco va a ser la vara de medir la excelencia de las empresas. Ya lo fue la calidad, como ahora lo es la innovación. La competitividad va a pasar de ser un factor de excelencia, como decimos, a uno de supervivencia. En realidad debería serlo ya, sobre todo dentro de la maltrecha economía española, pero nuestro vivir rumbero y despreocupado nos aleja de directrices, mediciones y demás reglas de encasillamiento.
Lamentablemente para nosotros los vientos soplan a favor de la competitividad, de modo que hasta los salarios van a estar tarde o temprano supeditados a la misma. Pero lo que no creo es que la competitividad se pueda seguir midiendo por los parámetros de siempre: precio, costes, productividad… Hay un elemento fundamental que, siendo considerado como un elemento a tener en cuenta en la competitividad, no se le ha dado desde mi punto de vista la importancia que tiene: la satisfacción del cliente.
Creo que es necesario que toda la economía se torne clientecéntrica y entienda que es el cliente el que va a marcar que una empresa, producto o marca es competitiva. No sirve de nada hablar de competitividad si no partimos de un buen producto, y no me estoy refiriendo a un producto de buen precio, de calidad y con una producción de costes contenidos. Hablo de un producto adecuado al segmento al que nos dirigimos, con una asimilación clara por parte del mercado y con capacidad de superar las expectativas del cliente. Si no hablamos de eso no hablamos de competitividad.
Tenemos un ejemplo muy claro en el turismo. Aquí habría que empezar preguntándose qué tipo de productos vendemos y distribuimos. Solemos buscar la competitividad económica, pero no la competitividad emocional, experiencial, y es aquí donde fallamos, donde no somos capaces de adecuar nuestra capacidad de producción a los gustos del cliente, donde nos limitamos a vender habitaciones, entradas para obras de teatro como mucho, pero somos incapaces de crear un producto segmentado y exclusivo para un cliente que se cree así, exclusivo. La competitividad empieza cuando el cliente hace un poco suyo el producto.
Me van a permitir la escatología: utilizando una expresión muy popular, “una mierda pinchada en un palo” puede salir con un precio muy competitivo, incluso gratis, y los costes de producción se pueden imaginar que son bajísimo, pero no creo que haya segmento que quiera aceptar un regalo así. No se puede colocar en el mercado, no es competitiva y los costos, por muy bajos que sean, son altísimos. En fundamental entender el producto en su contexto.
O somos capaces de segmentar nuestro producto y, sobre todo, de trabajar más en la creación del mismo, o seremos incapaces de ser competitivos, porque no se puede ser competitivo de algo que no se vende. Hace años se hablaba de calidad y recuerdo que uno de los ejemplos que ponían para criticar algunos sellos que se centraban en la calidad de los procesos era que tú podía definir perfectamente los procesos para fabricar una silla de dos patas. E incluso podías obtener determinado sello si los procesos se correspondían con el resultado señalado: una silla de dos patas. Pero como se ve caemos en el absurdo de valorar un producto que no tiene razón de ser. Estamos en muchos casos cayendo en un bizantinismo absurdo que se centra más en los procesos, en las mediciones y en los requerimientos que en la utilidad y aceptación del producto por el cliente.
El sector turístico español, y otros sectores económicos con él, tienen un déficit de generación de producto claro. Cuando seamos capaces de solventarlo la competitividad tendrá más sentido porque será el proceso natural de nuestras empresas en su dinámica de posicionamiento en sus mercados. La competitividad es fundamental pero no es el grial que va a salvar a la economía. Si no partimos de un profundo conocimiento de nuestros mercados y una mejora en la creación del producto podemos ser muy competitivos vendiendo aire, pero pocos nos lo comprarán.
Si te gusto este post, considera dejar tu comentario o suscribete al feed y consige los ultimos articulos en tu email.














es toda la verdad,el ckiente es lo mas importante
genial