¿Cómo integramos la innovación en la gestión diaria de nuestra organización?
Se habla tanto de innovación que ya casi parece un lugar común que ha sido asumido por todas las empresas, o al menos la mayoría de ellas, cuando la verdad es que pocas lo han hecho, sobre todo si son PYMES. Y sin embargo es posible implantar un “gen de innovación” en las propias organizaciones de modo que se destierre definitivamente esa antigua y amarillenta excusa de “siempre se ha hecho así”. La tradición es buena para tener una base desde la que evolucionar, no para anclarse en ella.
Una organización puede enfocar la innovación desde dos perspectivas básicamente: o como una estrategia puramente interna en la que los recursos y las ideas quedan en la propia empresa, o como una estrategia abierta en la que ideas y recursos externos se incorporan al proceso y añaden valor al mismo. Lo ideal es un enfoque dual, en el que se generen espacios de innovación interno gestionados únicamente por la propia empresa y espacios externos en los que la empresa puede llegar a ser un simple partner de un dinamizador externo pero beneficiarse también de la innovación resultante.
Dicho esto, conviene recordar que no existen reglas válidas para todas las empresas y organizaciones, y que cada sector puede tener sus necesidades, sin embargo voy a desarrollar una serie de puntos que pueden suponer una guía útil o al menos un incentivo para esas empresas que quieren mejorar su capacidad de innovación.
Conoce tu propia empresa
Cualquier intento de desarrollar un proceso de innovación requiere del conocimiento previo de los propios recursos, sobre todo humanos. No hablo tanto de conocer cuántos trabajadores tengo y cuántos puedo dedicar a tareas de innovación como saber qué recursos puede aportar cada uno, qué capacidad tiene cada trabajador para desarrollar ideas innovadoras y en qué dirección. La personalidad de mis equipos, de los componentes de mis equipos, es fundamental para la automotivación y predisposición de éstos a tareas de innovación.
Favorece la comunicación
Sobre todo la de abajo/arriba y la horizontal, la de arriba/abajo ya existe. Se trata de implantar un sistema abierto de comunicación, en el que la información fluya de manera natural y de a todos los miembros de la organización claves para gestionar su capacidad de reflexionar y generar ideas. Se ha de perder el miedo a hablar, a decir lo que se piensa. El ecosistema de la propia organización ha de ser multidireccional y receptivo a una conexión distributiva de sus nodos. Nadie es más importante en la distribución de la información, y eso ha de quedar claro.
Crea una gestión eficaz del error
No podemos castigar el error por el error, hemos de integrarlo en nuestra gestión diaria. Hubo un directivo de Microsoft que pasó por todos los escalones del escalafón sin haber tenido éxito en ninguno de los proyectos a los que fue asignado, pero sacando magníficas conclusiones y enseñanzas para la organización. El error es una magnífica fuente de información y es vital en los procesos de innovación. Sin error no hay innovación.
Favorece las influencias externas
Esto es propio de los procesos de innovación abierta, pero no es necesario que lo hagas de manera estructurada… o sí. Se trata de abrir la empresa a las opiniones, ideas e incluso influencias ajenas a nuestra estructura. Los partner son una magnífica fuente de información, ellos nos ayudan a tener visiones distintas de nuestros productos o servicios. Incluso en los competidores podemos encontrar fuentes de ideas innovadoras.
Implica a los clientes en tus procesos de gestión
No se trata sólo de opinar sobre nuestros productos, también pueden ayudar en la creación de otros nuevos y en el descubrimiento y desarrollo de nuevos mercados. Desarrolla estrategias de gestión que impliquen a tus clientes y en las que obtengan beneficios, desde comunidades hasta visitas internas por la empresa, cualquier cosa que se te ocurra que pueda ser interesante para el cliente y te dé a ti una nueva y única información.
Crea grupos de trabajo
Pon a funcionar a tu gente, enfócales a objetivos, crea distintos grupos de trabajo en los que deban trabajar sin presión, de manera informal y constante sobre problemas determinados y concretos de tu empresa. Favorece el brainstorming constante y no critiques ideas por muy disparatadas que puedan parecer.
Muestra resultados
Es fundamental que los trabajadores comprendan que sus ideas son importantes y que la empresa las utiliza y las tiene en cuenta. La motivación es fundamental a la hora de integrar a los trabajadores en procesos de innovación.
Forma a los miembros de tu equipo
No olvides nunca que estás invirtiendo en tu empresa, que es mejor invertir en capital humano e intelectual. No tengas miedo a que se vaya una vez formado ¿Qué es mejor que se forme y se vaya después de un tiempo o que no se forme y se quede?
Y no olvides nunca que la capacidad de innovación de una organización depende de la capacidad de sus directivos para movilizar todos los recursos posibles en esa tarea.
Ésta ha sido una relación de ideas sin estructura y a la que seguramente le faltan muchas más. ¿Qué opinas tú? ¿Qué harías para potenciar la innovación en tu empresa?
Si te gusto este post, considera dejar tu comentario o suscribete al feed y consige los ultimos articulos en tu email.
Comentarios
Gracias Lucho.
Tienes toda la razón y es el eterno dilema con el que nos encontramos cada día. Pero por un lado creo que es fundamental que sigamos ofreciendo otra manera de hacer las cosas y por otro hay ya muchas empresas, startups y empresas que se están manejando muy bien en la crisis que sí están desarrollando nuevas formas de gestión.
Al final quedarán los mejor adaptados, los que vean la innovación como una parte fundamental de sus estrategias y los que no vean los medios sociales, por ejemplo, sólo como una forma de verder, sino como algo más, como una forma de acceder a sus clientes y a nuevos mercados.
Queda mucho trabajo por hacer, pero eso es lo apasionante
A esta relación de ideas llenas de sentido común añadiría al menos una: “Divulga entre las personas de tu organización casos de éxito, ejemplos de innovación, buenas prácticas”. Es una buena forma de “quitarle el miedo” a la innovación, de generar confianza en las propias capacidades, darse cuenta de que la capacidad de innovación no es un “don” reservado para unos pocos…Con frecuencia la innovación se asocia exclusivamente a tecnologías o se piensa en innovaciones radicales, olvidando la contribución de las innovaciones incrementales para la competitividad y rentabilidad sostenida y sostenible de las empresas.
Me parece una idea acertadísima, Cristina. Creo que es fundamental lo que dices. Una de las claves de la paralización en torno a la innovación es que parece una atribución de las “altas esferas”, de licenciados y masters.
Muy buena puntualización la de bajar la innovación a ras de tierra quitándole el halo de exclusividad.













Muy buenas ideas, pues se basan en la lógica de cómo hacer bien las cosas en la Empresa, sin embargo, pienso que por desgracia, la frase “Así es como se ha hecho siempre´´ todavía esta muy arraigada en España y más en las PYMES, por tanto, lo que tendría que ser una ventaja competitiva (el efecto Experiencia), muchas veces se convierte en un lastre y sirve de excusa a los directivos y supervisores para hacer `callar´ a los trabajadores.
Por no hablar de la poca horizontalidad que existe en muchas empresas grandes, medianas y pequeñas.
Si es verdad que la crisis agudiza el ingenio, pero también(por desgracia)provoca que en muchas empresas los supervisores actuen como caciques y por tanto, el trabajor prefiere no hablar, ni aportar ideas, etc…, por miedo a equivocarse y ser despedido o simplemente porque lo tiene absolutamente prohibido.
En conclusión, no favorecen la comunicación, no integran los errores en su gestión(sólo castigan), comunicación inexistente, ausencia de grupos de trabajo y un director de RRHH títire de los directivos.
Y será por falta de información, cursos, etc…
Nosé, parece que muchas Empresas en nuestro país, han optado por MORIR MATANDO.
Saludos.