La conectividad rompe la marginalidad
Empecemos por el final y digamos que Facebook es una herramienta débil fácilmente sustituible, aunque esta afirmación no tiene mucho mérito después de ver lo que está haciendo Google+, que en 15 días ha llegado a los 10 millones de usuarios. Y la debilidad de Facebook está en su fortaleza, se ha posicionado como el gran repositorio de contenido (que no buscador) en el que los usuarios se relacionan como en un gran mercado y hablan de todo y en todos los idiomas. El time line de Facebook es un gran cúmulo de información inútil del que de vez en cuando se saca algo de valor. En un entorno como el actual en el que el tiempo es fundamental, esto es una debilidad. Los usuarios están cada vez más yendo a entornos más segmentados en los que la información es más direccionada y de mayor calidad, entornos con un mayor nivel de configuración, alimentados por apps que en sí mismas ofrecen valor de uso y que tienen un elemento clave: la conectividad.
Facebook tiene 500 millones de usuarios, pero es una herramienta débil y para muchos se está convirtiendo en marginal. La debilidad es Facebook está en su baja conectividad de salida, es decir, en la dificultad de que los contenidos que publicamos en Facebook se publiquen en otros entornos. Eso la convierte en un gran repositorio pero demasiado estático y cerrado como para ser suficiente para una campaña de marca en medios sociales.
Pongamos el caso contrario. Instagram es una pequeña aplicación editora de fotos para iPhone que recientemente ha llegado a los 5 millones de usuarios. No es mucho a nivel mundial. Y sin embargo es una de las aplicaciones más interesantes. Instagram sufre una gran segmentación, de momento, al estar disponible sólo para iPhone, con ello su capacidad de crecimiento se ve fuertemente limitada, pero tiene dos características que la hacen muy atractiva: el propio valor de la aplicación y su gran conectividad. La aplicación te permite realizar fotografías y editarlas fácilmente con un acabado muy profesional. Tú puedes seguir a otros usuarios cuyas fotos te gusten y comentarlas e incluso puntuarlas. Pero además cada vez que haces una foto puedes publicarla automáticamente en Twitter, Facebook, Posterous… Incluso Flipboard ha creado una aplicación que integra Instagram en el iPad. Es una herramienta perfecta para campañas de marketing: es fácil de usar, divertida y su conectividad le hace llegar a muchos usuarios, aunque no tengan iPhone.
Con el tema de la conectividad ha perdido cierta relevancia el tema del número de usuarios (digo cierta, no toda). Es cierto que los contenidos pueden seguir publicándose en Facebook o Twitter, pero como se está viendo con Google+ esto es fácilmente copiable y mejorable, y al final la única ventaja competitiva que tiene Facebook sobre otros es el número de usuarios, una ventaja relativa y que no parte de un valor propio e intrínseco de la herramienta, sino de las redes que han sido capaces de crear los usuarios en su interior. Todos sabemos que las redes están en constante evolución y que pueden trasladarse con cierta facilidad de entorno.
Instagram, al igual que Foursquare o Gowalla, son herramientas que en sí mismas son útiles y ofrecen valor de uso, y que a pesar de no tener el mismo número de usuarios nominal que Facebook sí lo tienen real, gracias a esa conectividad que hemos comentado. Y esta conectividad rompe con la supuesta marginalidad de herramientas jóvenes y con pocos usuarios, o al menos no tantos como Facebook o Twitter ¿Quiere esto decir que no se use más Facebook o Twitter o los blogs o Youtube para campañas de marketing? No, en absoluto, pero sí que tengan su lugar adecuado dentro de la misma, en ocasiones principal y en otras, secundario, porque es un error apostar siempre todo a los mismos caballos. Esto ya no es benchmarking, es miopía.
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