Un poco de autocrítica.

Ludwig Wittgenstein era para muchos un filósofo del lenguaje. Para él el lenguaje es un mapa de la realidad.

Distinguía, resumiendo, dos clases de proposiciones, unas las que se refieren a los hechos atómicos (susceptibles de ser comprobados empíricamente) y otras sin sentido o inverificables (tautologías o enunciados absurdos).

Viene esto a cuento porque últimamente he leído varias opiniones que parecen reflejar un cierto artazgo sobre todo este mundo del 2.0 y lo que representa. Por un lado Genís Roca publica un magnífico artículo en el que aboga por llenar de valor tangible la web 2.0 más allá de los beneficios difusos que se predican. “La Web 2.0 debe dejar de mirar hacia atrás (hacia la Web 1.0) y debe orientarse hacia adelante (hacia la Web 4.5). El verdadero triunfo de la Web 2.0 se producirá el día que sepa como contribuir en el corto plazo a la cuenta de explotación de la Web 4.5” dice.

Por otro lado, a raiz de un gran artículo de Albert Barra surgen una serie de respuestas que critican “a los grandes expertos (o así se llaman ellos) los cuales no paran de dar congresos, conferencias y ponencias de esta nube 2.0 que ni ellos entienden, mareando a empresas, hoteles y departamentos eMarketing, en los cuales se explica el poder de estas herramientas, que todos debemos tener y usar, sin enseñar el porqué usarlas, como usarlas y si es necesario usarlas o más aun, que estrategia seguir para avanzar en esto“.

Tal vez estemos utilizando un lenguaje inverificable para el oyente, según la división de Wittgenstein, nos estemos alejando de las proposiciones atómicas y demostrables. Es cierto que este mundo 2.0, y el turismo 2.0 no va a ser una excepción, tiene un ROI muy difuso, que los efectos a nuestras campañas y actos no son evidentes e inmediatos, pero no podemos utilizar eso como excusa para no acercarnos al oyente y hablar su mismo lenguaje. El empresario quiere valor, beneficios tangibles, y creo que es hora de mostrárselos.

Personalmente soy un firme defensor del turismo 2.0, en primer lugar porque creo que es inevitable, es un canmbio que ha iniciado el cliente y eso hace que debamos subirnos al carro si o si. En mayor o menor medida, con mayor o menor convencimiento, con más o menos éxito, pero estar ahí y al menos estar dispuestos a entrar en cualquier momento.

Los beneficios para la empresa creo que tambien son importantes, pero debemos positivarlos, ponerlos encima de la mesa y justificarlos. Mejora en la reputación, más facilidad de fidelizar, mejora en los procedimientos, mayor flexibilidad, mayor caudal de información útil… son algunos beneficios que ofrece el turismo 2.0, y debemos defenderlos y mostrarlos.

Como también debemos ahcerlo con los posibles inconvenientes: cierta pérdida de control de la organización, existencia de opiniones falsas y/o difamatorias, importante inversión inicial, cambio de mentalidad con lo que eso representa de dificultades de adaptación interna, falta de formación de las personas de la organización…

Para que nadie tenga miedo a lo que defendemos debemos iluminarlo con potentes focos, defenderlo y atacarlo para hacerlo más fuerte. Hablar con proposiciones atómicas y no con nebulosas y difusas expresiones indemostrables. No se trata de evangelizar, se trata de mostrar. No traemos la Buena Nueva, sino una nueva forma de hacer las cosas, con sus ventajas y sus inconvenientes.

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Comentarios

Ajustar a pensamientos de la categoría de los que dejó Wittgenstein las cosas que van ocurriendo en el presente y que ocurrirán en el futuro es, sin duda, un ejercicio muy saludable. Lo malo es que si ahondamos en estos pensamientos, nos encontramos con que, en el caso que planteas en tu post,

“ir más allá de los límites del lenguaje implica ir más allá de los límites del mundo”.

Lo que desemboca en el “cierre del Tractatus con la famosa sentencia que reza: Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen. [De lo que no se puede hablar hay que callar.]”

Todo de Wittgenstein, claro.

Eres un fenómeno. Por cierto, el blog tiene un aspecto magnífico. Qué gusto tener amigos así.

Un abrazo,

Rafa

Mi comentario es solo de apoyo a mi hermano Juan, se ha dicho todo, se ha vociferado, se ha estado de acuerdo y en contra, el me conoce sabe como pienso y que pienso acerca del fenómeno 2.0, no haré apología gratuita, soy defensor de que el movimiento se demuestra andando.
Los que me conocéis solo tenéis que responder, ¿donde estaba yo hace un año?, era un perfecto desconocido, solo por los amigos que me ha proporcionado el 2.0 me considero ganador con el mas alto ROI del mundo
En cuanto a la aplicación en los negocios, sigo aplicando mis conocimientos de Marketing tradicional Porter, Kotler, etc… Ellos ya hablaban del dos punto cero, aunque no sabían que se le llamaría así.
Los que estamos orientados al cliente, nos sobran evangelizadores, gurus, y charlatanes de feria, en esta sociedad cada día es mas fácil distinguir el grano de la paja.
Juan Felicidades amigo.

[...] 2.0 es la cosa más sencilla del mundo. Ya lo dije hace tiempo en un artículo en el que solicitaba un poco de autocrítica, sobre todo pensando en el enfoque que le estamos dando a todo este mundo del turismo [...]

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