Lo que no es un puesto de trabajo.
Hoy he mantenido una interesante conversación con una psicóloga de la Seguridad Social. Interesante por lo negativa que ha sido, pero ya se sabe que de los negativo también se pueden sacar lecciones y enseñanzas.
Venia la conversación a cuento de un paciente que había cogido una pequeña depresión por las condiciones de su puesto de trabajo, sobre todo de las relaciones laborales con sus compañeros. Pues bien, para la supuesta psicóloga un trabajo es algo que hemos de sufrir. Para ella el trabajador con depresión se estaba equivocando porque trataba de dar a su puesto de trabajo unos atributos positivos que nunca podría tener.
El puesto de trabajo es un lugar donde tenemos que limitarnos a cumplir unas tareas durante un horario claramente delimitado, ni más ni menos. Si tratamos de mantener una mínima relación con nuestros compañeros que vaya más allá de la laboral estaremos equivocándonos gravemente. Un trabajo no tiene por qué gustarnos, es más, sólo los trabajos artísticos gustas a sus poseedores (nótese que no menciona su propio trabajo y que considera el arte como un trabajo).
Sinceramente, creo que en ocasiones nos ponemos en manos de ineptos y que la inteligencia y el sentido común no son imprescindibles para llegar a según qué trabajos, como el de la susodicha psicóloga.
Me parece bastante claro que para esa mujer su trabajo se limita a lo que hace dentro de un horario determinado, y que ha de soportarlo lo mejor que pueda. Yo no quiero un trabajo así, es más, no creo que todos los trabajos sean así, incluidos los de la hostelería.
Por mi experiencia sé que lo que me ha permitido soportar largas jornadas en hoteles, el cansancio y a veces la monotonía ha sido la interacción con mis compañeros y clientes, la relación con ellos. Tratar de compartimentar la vida puede crear un auténtico síndrome del compartimento estanco, en el que lo que hacemos en el trabajo, nuestra vida en él, no tiene nada que ver con el resto de nuestra existencia. El ser humano no tiene un interruptor que pueda desconectarlo y conectarlo a gusto, el ser humano es un ser vitalmente lineal y continuo, al que cada circunstancia de su vida, no importa dónde se produzca, le afecta e influye en más espacios y durante más tiempo de lo que a veces él querría.
Tratar de separar el trabajo de la vida es un error absoluto, y esto no va sólo para la supuesta psicóloga, sino también para los empresarios y jefes que piensan que un trabajador puede cambiar el chip cuando entra o sale por la puerta de la empresa.
Conciliación de la vida familiar lo llaman. Vivir, lo llamo yo.
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Comentarios
Hola Juan y Joan,
No digo que sea mala pero se nota que la psicologa era funcionaria. La ley del mínimo esfuerzo aún existe. Esoty con los dos en que debemos comparitr, comunicar y en definitiva convivir con nuestros compañeros de trabajo con lo que entre Lunes y Viernes pasamos más tiempo despiertos que con nuestras parejas e hijos. Un feliz verano a los dos, Ignasi
[...] cierto, hay muchas cosas que un puesto de trabajo no es, pero cada puesto de trabajo es distinto para cada trabajador. Ya hablamos en su momento del [...]














Hola Juan,
La conversacion con esta persona hubiera sido igual de negativa de haberse producido en una consulta privada, parece que si apuntamos que es “del seguro”, justifica que sea mala.
Hay individuos que deberian ser constantemente evaluados en su desempeño profesional, sobre todo si su aportacion incide como en este caso, que trabaja directamente con las mentes de los pacientes y sus estados animicos, (ella deberia estar fuera de circulacion).
Si un trabajador no es capaz de divertirse en el lugar de trabajo,tener amigos,saberse util,conocer cual es su aportacion a la empresa, es facil que acabe deprimido.
Si estais en un caso similar, id mandando curriculums, hay que cambiar de aires.
Un cordial saludo