Innovación y pensamiento de diseño
Hace tiempo que me vienen interesando todos los temas relacionados con el pensamiento de diseño, sobre todo a raíz de mis conversaciones con mi amiga Giselle della Mea. Creo que este modelo es fundamental y muy útil para integrar entornos absolutamente cambiantes como los actuales, valor para el cliente y valor para la empresa.
Ayer leí un artículo interesantísimo de Nicole Chen en Innovation Management, 4 Steps to Design-Inspired Innovation: A Primer on Design Values For Business Leaders. En él pone en relación el pensamiento de diseño con la innovación y establece unas pautas para que desarrollemos estrategias de innovación a partir de este enfoque mental. He de decir que para mí la conexión entre el pensamiento de diseño y la innovación es muy evidente. Aunque el pensamiento de diseño no sea necesariamente un proceso enfocado a la innovación, sí tiene componentes y favorece un entorno sí direccionado a la misma. Pero de todos modos resulta interesante reflexionar sobre esos 4 pasos que Nicole Chen propone para integrar el pensamiento de diseño con la innovación.
Hacer del usuario/cliente el verdadero centro.
Creo que es fundamental desarrollar un enfoque cliente-céntrico, que nos permita llegar al cliente individual. No podemos pensar sólo desde una perspectiva marketiniana para tratar de crear valor, el valor sólo se percibe si lo diseñamos para alguien con nombre y apellidos. No hablamos de segmentos, ni siquiera de microsegmentos, sino de usuarios reales.
La innovación requiere de un componente práctico, de usabilidad, y ésta sólo es posible si se la ofrecemos a las personas individuales, no a los grupos. Pensemos en nuestros clientes como individuos, e incluso reconozcamos a alguno, con nombres y apellidos, y tratemos de crear desde la singularidad. Entendemos que una de las claves del pensamiento de diseño es que parte de la verdadera definición del problema. No tratamos de hacer mejores lavadoras, tratamos de fabricar los mejores aparatos que permitan limpiar la ropa. A partir de ahí el pensamiento no nos tiene que guiar hacia una lavadora necesariamente. Y siempre hemos de estar enfocados en el cliente/usuario.
Hacer de la innovación algo tangible y asumible.
La innovación ha de ser de una dimensión humana desde varios puntos de vista. Por un lado ha de ser enfocada al ser humano, no ya al cliente, sino al ser humano en cuanto tal. Además ha de tener una dimensión adecuada, asible por las personas. En este sentido me recuerda mucho a un concepto al que le vengo dando vueltas desde hace tiempo, la microinnovación. Se trata de escapar de conceptos teóricos escolásticos y bajar a la arena de la cercanía.
Pero también ha de ser la innovación comprensible. ¿En qué me beneficia? ¿Cómo la uso? ¿Cómo la integro en mi estrategia empresarial? De nada sirve “parir” un proyecto innovador cuyo uso es complejo, difícil de comprender y más difícil de implementar.
Construir para aprender.
Es clave ser consciente de que estamos constantemente construyendo y creando prototipos. No existe el producto o servicio perfecto. No hay una forma única de llegar al cliente. Cada vez que lancemos un producto o servicio al mercado debemos estar dispuestos a mejorarlo, a recoger todo el feedback que sea posible de nuestros clientes y usuarios e integrarlo en nuestros procesos.
Algo de verdad tiene Amalio Rey cuando dice que “el beta permanente es una locura, la innovación ha de ser puntual”, sin embargo no podemos obviar toda la información que nos transmiten nuestros clientes. Ya he dicho en alguna ocasión que los clientes son los mejores consultores que tenemos, y encima gratuitos. Mantener una mentalidad de pensamiento de diseño nos abre la posibilidad de estar en un proceso de rediseño constante, de no dar nada por definitivo y de comprender que la creación de un producto o servicio es una fase más pero no la última.
Construye en colaboración, no buscando la autoría.
La propiedad está sobre valorada, lo fundamental es el uso. Debemos ser capaces de encontrar las dinámicas que nos permitan integrar en nuestros procesos al mayor número de personas y fuentes. Recordemos que “nosotros” es más inteligente que “yo”. Ya comenté que, por ejemplo en los medios sociales, estamos perdiendo mucho del valor que nos pueden ofrecer si integramos a los usuarios en nuestros procesos. Además, no es lógico tratar de llegar a resultados innovadores si no somos capaces de integrar entornos, materias y enfoques aparentemente alejados de nuestra zona de confort. La intersección resulta ser una herramienta de primer orden para desarrollar procesos innovadores.
Estamos perdiendo muchas oportunidades por la limitación que supone la posesión. Estamos viendo constantemente cómo se desarrollan estrategias excluyentes que alejan los resultados innovadores de nuestros entornos. El pensamiento de diseño no es posible sin un entorno de colaboración, y la innovación adquiere todo su sentido cuando se comparte y estamos dispuestos a reconstruirla a partir de nuevas ideas, enfoques y reflexiones.
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Gracias amigo por la mención…
Te dejó tambien por esta vía, para los tantos que leemos tu Blog, una presentación más amplia sobre “design thinking” y su video correspondiente de la ponencia.. Así pueden escuchar mi acento Uruguassshhho..
Slide:
http://www.slideshare.net/giselledellamea/design-thinking-pensamiento-de-diseo
VIDEO:
http://fundacioninnovacionrioja.com/?p=664